Lo que está pasando con Meta vuelve a poner en discusión una pregunta central ¿qué responsabilidad tienen las empresas sobre el diseño y el funcionamiento de las plataformas que usan nuestros chicos?
No alcanza con pedirles a las familias que controlen el tiempo de pantalla. Hay mecanismos pensados para capturar y retener la atención, algoritmos que pueden favorecer usos compulsivos y sistemas que amplifican la exposición a contenidos perjudiciales.
Las empresas que diseñan estas plataformas también tienen que hacerse responsables.
En Argentina venimos planteando esta discusión a través del proyecto de Cuidado y Bienestar Digital: necesitamos reglas que pongan por delante los derechos de niños, niñas y adolescentes y establezcan obligaciones concretas para las plataformas.
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