Hace unos días me sonó el teléfono. Un número desconocido, con una característica extraña. Atendí. Se presentó, Carlos Mihalfi. No podía creer. Carlos es denunciante en el expediente 1.777/07 en que se investigan las torturas cometidas por miembros de las Fuerzas Armadas a soldados conscriptos.
Su testimonio, que fue dado ante la Defensoría del Pueblo de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires hace más de 10 años, fue uno de los primeros que leímos con Laurentina allá por 2011, cuando asumimos la representación del @cecimlaplata. Su relato es desgarrador. Tanto me marcó, que lo incluí en @TDImpunidad (reservando su identidad, pues nunca había podido dar con él hasta hoy, y pedirle su autorización expresa).
Carlos vino de Uruguay, donde vive. Nos vimos. Conversamos. Se enteró de la tarea que hacemos desde el CECIM. Me expresó su deseo y voluntad de avanzar. Le agradecí enormemente su coraje. Le dije que su testimonio, su presencia activa, podía abrir puertas, profundizar procesos. Nos pidió que lo representemos como querellante, cuestión que, obviamente, asumiremos con el mismo amor y entrega que le ponemos a esta causa que es de los colimba, y es del pueblo Argentino.
Le conté lo de su relato en el libro. Le pedí autorización para publicar estas líneas y su testimonio. Me dijo que sí. Quedamos en que vamos a continuar caminando por Memoria, Verdad, Justicia, Soberanía y Paz.
No vamos a descansar hasta que los artífices del horror rindan cuentas ante el Poder Judicial de la Nación. Será Justicia.
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