El país amaneció con el tipo de cambio más alto desde la liberalización. Atrás quedaron las promesas del exministro Espinoza, que aseguraba que el mercado se autorregularía y el dólar se estabilizaría en Bs. 11.
El gobierno anuncia que el Banco Central volverá a intervenir utilizando las reservas. Es decir que, primero desmontaron la política monetaria y entregaron a la banca privada el control del tipo de cambio; ahora quieren apagar el incendio utilizando las pocas reservas que le quedan al país.
Las reservas disponibles en dólares son mínimas, no alcanzan ni siquiera para cubrir las obligaciones pendientes por la importación de combustibles, sin contar otras obligaciones estatales.
El Gobierno debe informarle al país ¿de dónde saldrán los dólares para estabilizar el tipo de cambio, pagar los bonos, importar combustibles y sostener la economía? Si la respuesta es nuevamente más deuda, no estamos ante una solución. Es la misma receta del arcismo: pagar una deuda con otra deuda, cada vez más cara, mientras la factura termina cayendo sobre el pueblo.
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