Rodrigo Paz, al igual que Luis Arce, no tiene un plan para salir de la crisis económica. Su única respuesta es intentar frenar las movilizaciones con juicios o sobornos a dirigentes.
Las últimas aprehensiones demuestran que cuando no hay claridad sobre el rumbo, se recurre a la prebenda y la represión para intentar contener el descontento.
Pero hay algo que no entienden: la gente se movilizará con o sin dirigentes, porque el hambre no espera y la crisis no se resuelve con persecución política.
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