La descertificación en materia de lucha contra las drogas, aplíquese a quien se aplique, es una medida unilateral, ilegal y arbitraria. Las Naciones Unidas son las únicas autorizadas para imponer este tipo de medidas. Es inmoral que un solo país tenga la posibilidad hegemónica de juzgar la conducta de otro. Las sanciones unilaterales también son inhumanas porque, finalmente, las paga la población inocente, que las sufre.
En el caso de la descertificación contra Colombia, la pagarán los campesinos que viven en las zonas de conflicto. El único camino permitido debe ser el que resulte de un acuerdo entre los países afectados por las drogas, los que las producen y los que las consumen, como Estados Unidos.
La lucha contra las drogas exige corresponsabilidad: si no hubiera consumidores de drogas en Estados Unidos, tampoco habría campesinos en Colombia produciéndolas.