Salí de ver “Argentina, 1985” llorando a moco tendido y pensando
-Qué peliculón.
-Qué justo y qué proeza colectiva fue que Videla se haya muerto solo, cagando en su celda.
-Qué hicimos tan mal como para que miles de jóvenes estén haciéndose fachos apenas 40 años después.