Sin desarrollo de la industria nacional no hay país viable.
Es un pilar fundamental para avanzar con un modelo económico que genere crecimiento, impulsado por más producción y más trabajo argentino.
Hoy nuestra industria está sufriendo un verdadero industricidio. Milei desprecia la trayectoria y la capacidad de un sector que supo ser vanguardia cuando hubo un Estado presente acompañando su desarrollo.
La apertura irrestricta de importaciones y la reprimarización de la economía que defiende este Gobierno son recetas que ya fracasaron en distintos momentos de nuestra historia y dejaron el país sumido en la miseria.
Necesitamos reconstruir aquella Argentina que supimos tener entre 2003 y 2015: un país pujante, con industria fuerte y con los salarios más altos de Latinoamérica.
Una Patria para todas y todos, donde nadie quede a la intemperie.
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