Cada vez más jóvenes sin perspectiva de futuro. Ese es el modelo de Milei: un proyecto que no solo destruye el poder adquisitivo y endeuda los hogares, sino que le quita a la enorme mayoría de las y los argentinos toda ilusión de progreso. Lo que crece es el desaliento colectivo.
No nos van a hacer creer que esta es la única alternativa. Hay otro camino absolutamente posible: el del trabajo, la producción, la educación universitaria pública, federal y accesible, y la movilidad social ascendente como horizonte de crecimiento con inclusión.
Necesitamos volver a un gobierno que nos devuelva la esperanza y la oportunidad de crecer, con el presente que nos merecemos y el futuro que soñamos para nuestros hijos, hijas, nietas y nietos. Podemos hacerlo.
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