LA ENERGÍA CURATIVA DE LOS GATOS DOMÉSTICOS
Leonardo Boff
Tenemos en casa un gato maravilloso llamado Queiros. De vez en cuando desaparecía y reaparecía 3 o 4 días después. Por esta razón, le pusimos el nombre de Queiros, en referencia a aquella figura política que desaparecía y luego reaparecía. Servía a los intereses de una conocida familia de políticos, todos hombres, que construyeron sus fortunas de forma oscura. Nuestro Queiros es cariñoso y posee una especial energía curativa.
Si entramos en el Google o en otras plataformas de información, encontraremos en todas ellas referencias a la energía terapéutica de los gatos. Cumplen una misión que va más allá de ser animales de compañía. Son portadores de energías sutiles que se conectan con las energías humanas. Su ronroneo, en distintas frecuencias, es una de las formas mediante las cuales se acercan al ser humano, especialmente cuando está enfermo.
Jean-Yves Leloup, un psicoanalista de las profundidades, de origen francés, estudió especialmente la terapia con animales, particularmente con gatos, en la historia del antiguo Egipto. Llegó a crear un movimiento conocido con el nombre de «Los terapeutas del desierto» (Vozes, 1997).
El terapeuta no necesita necesariamente una formación académica en psicología o psiquiatría. Puede provenir de otros saberes, pero se propone entrar en contacto íntimo con la naturaleza y sus elementos, de modo de vivir una verdadera comunión con ellos. Es este proceso de comunión el que libera la irradiación de las energías de los elementos y hace que se vuelva curativa. Esto no invalida las terapias clásicas de las diversas escuelas de psicología y psiquiatría. C. G. Jung fue uno de los pocos que valoró esta energía natural, pues, según la fórmula de Einstein, materia y energía son equivalentes. Werner Heisenberg, desde la mecánica cuántica, insistía siempre en que la materia no existe: todo es energía en distintos grados de densidad. Y la energía, formando campos, se difunde siempre en todas las direcciones.
Tuve la oportunidad de visitar algunas veces a una mística, poeta y escritora, Adriana Zarri (1919-2010), cerca de Strambino, en el norte de Italia. Hacía una dura crítica al conservadurismo del papa Juan Pablo II y de Benedicto XVI. Vivía con su gatita Arcibalda, a quien dedicó su último artículo.
Ella, como pude comprobar personalmente, mantenía con la gata una relación afectuosa, como la de dos amigas íntimas. Aquello que nuestra gran psicoanalista junguiana Nise da Silveira describió en su libro Gatos, a emoção de lidar (1998) fue confirmado por la escritora Zarri, quien escribió: «el gato tiene la capacidad de captar nuestro estado de ánimo; si me ve llorando, enseguida viene a lamer mis lágrimas».
VCuentan que la gata permaneció junto a ella mientras expiraba. Al ver llegar a los amigos para el velorio, se enroscaba en la cortina de la sala para recibirlos. Como si supiera que había llegado el momento, discretamente, poco antes de que cerraran el féretro, entró en la capilla que había en la casona donde Zarri estaba siendo velada.
Alguien, sabiendo del amor de la gatita por la mística, la tomó en brazos y la acercó a su rostro. Lo contempló largamente y parecía que lloraba. Después se colocó debajo del féretro y allí permaneció en absoluta quietud.
Volvamos a nuestro gatito Queiros. Por razones que no corresponde mencionar aquí, estuve durante cierto tiempo en cama. Queiros permanecía a mi lado y, a veces, durante largo rato sobre mi pecho. Dormía junto a mí, pegado a mi cuerpo, para poder sentir el calor.
Por la mañana venía presuroso y me saludaba con su patita, colocándola sobre la manta. Permanecía durante largo tiempo sobre la parte herida de mi cuerpo, como si quisiera transmitirme su energía curativa. Y efectivamente la transmitía, pues escuchaba su ronroneo, la forma mediante la cual los gatos y las gatas se comunican.
Se estima que existen en el mundo entre 600 millones y 1.000 millones de gatos, pertenecientes a unas 250 razas diferentes. Generalmente viven entre 15 y 20 t.co/hX9iOeO6Jo presume que el gato ancestral (Felis Catus) se remonta a unos 15 millones de años. Sin embargo, su domesticación habría comenzado en Babilonia alrededor del año 7500 a. C. Es un animal cosmopolita, pues existe en todo el mundo.
ue importante durante el Neolítico, cuando surgió la agricultura. Los alimentos y las frutas eran atacados por ratas y otros roedores. Fue entonces cuando la función de los gatos, considerados siempre buenos cazadores, se volvió decisiva, también en las casas donde había esos roedores.
Los gatos, debido a su ADN, poseen un cerebro bastante evolucionado, lo que los hace capaces de sentir emociones y, según consideramos, de poseer una irradiación curativa. Son extremadamente higiénicos y dedican mucho tiempo al cuidado de su pelaje, utilizando la parte áspera de la lengua para eliminar la suciedad y el polvo.
Aunque durante prácticamente toda su historia fueron animales de compañía, a comienzos de la Edad Media se difundió, sin embargo, la creencia de que estaban asociados con las brujas y con el demonio. Curiosamente, llegaron a ser excomulgados, juzgados en plazas públicas y quemados, como se hacía con las brujas.
Gracias a Dios, superado aquel período oscuro, incluso durante la Edad Media de las universidades y de los estudios, fueron reintroducidos como animales de compañía.
Hoy existen gatos de todas las razas en muchas familias. Algunos reciben incluso cuidados estéticos especiales y son llevados por las señoras a encuentros sociales, quizá recibiendo más cariño que el dedicado a sus propios hijos.
Finalmente, cuidemos de estos seres domésticos, cariñosos como Queiros, respetando su libertad intrínseca y proporcionándoles una alimentación adecuada, sin aditivos químicos que les resulten perjudiciales. Son compañeros en nuestras sociedades y forman parte de la naturaleza, portadora de derechos. Por eso, los gatos aparecen como conciudadanos, también sujetos de derechos que deben ser respetados.
Leonardo Boff autor de O pescador ambicioso e o peixe encantado: a busca da justa medida (Vozes, 2022 y escribe también para LIBERTA, revista del ICL (www.revista t.co/F6OZGDtjgz)
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