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Las “contundentes” pruebas de mi condena: La sentencia dice que realicé gestiones de financiamiento del proyecto. Totalmente falso. Lo he dicho varias veces: una cortesía al embajador no es gestión de financiamiento. Tanto se ha demostrado que no es verdad lo de las propiedades que decía el mentiroso delincuente Ronny Aleaga, que se me condena por haber recibido el encargo de unos pocos muebles que fueron devueltos al término de mi gestión en Ginebra. A mi esposa, se la condena por haber realizado la venta de 100 agendas de fin de año, por 1.400 dólares. Son agendas y libros turísticos que publicó para centenares de clientes de su empresa que la tuvo por 30 años. A mi hija, artista profesional, con estudios en la Academia de Bellas Artes de Florencia y una Maestría en Artes en Londres, con decenas de cuadros realizados y vendidos, se la condena por haber pintado retratos familiares a nueve nietos de la familia Patiño y otros de diferente formato. A propósito de Suiza, ni siquiera traje el vehículo al que tenía derecho. Mi retrato en el Palacio de Gobierno, pintado por mi hija Irina.

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