Hasta siempre José Luis y José Armando.
Con profundo dolor recibo la noticia del fallecimiento de mis ahijados que nacieron siameses y nos dieron una extraordinaria lección de vida durante sus 27 años.
Los médicos les auguraban poco tiempo de existencia; sin embargo, su tesón, su fortaleza y sus ganas de vivir y ser felices -a pesar de las dificultades que enfrentaban por su condición- desafiaron aquellos pronósticos y nos demostraron cuánto puede la voluntad de vivir.
Tuve el honor de ser su padrino y la alegría de acompañarlos, apoyarlos y alentarlos. Hoy, su partida me llena de tristeza pero también de admiración y gratitud por todo lo que nos enseñaron con su ejemplo.
Su historia nos recuerda que la vida no se mide solamente en años, sino en la fortaleza con que se la enfrenta, en la alegría que se conquista y en la huella que dejamos en los demás.
A sus familiares y seres queridos, mi abrazo fraterno y mi más sentido pésame.
Descansen en paz, queridos ahijados. Su lucha, su alegría y su amor por la vida permanecerán siempre en mi corazón. 🕊️
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