Encontró un fajo de dólares en un ropero de una casa abandonada.
Se cruzó con dos jubiladas que le prestaron 200 mil dólares.
Se olvidó que tenía un pendrive con una inversión cripto que le hizo ganar medio millón de dólares en negro.
Pasó de ser un “simple periodista” que se alimentaba con salchichas en mal estado y paté de regalo a la opulencia de los viajes en jets privados y a llenarse de propiedades.
Si no fuese patética y dolorosa esta corrupción a cielo abierto contrastada con los padecimientos y sufrimientos de nuestro pueblo, habría que declarar la fecha en que Adorni presente su declaración jurada como el “Día Nacional del Boludo”.
Thread
1Revoo
Nenhum Voo ainda