En la segunda reunión informativa sobre el proyecto de defensa de la soberanía enviado por el gobierno, señalé que la iniciativa rompe con la tradición diplomática argentina y con una posición histórica de nuestro país: la cuestión Malvinas es una situación colonial que debe resolverse pacíficamente mediante negociaciones, de acuerdo con las resoluciones de Naciones Unidas.
Si realmente quieren defender nuestra soberanía, el primer paso es dar de baja el compromiso firmado por Mondino con el Reino Unido, que facilita que se lleven recursos que pertenecen a los 50 millones de argentinos.
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