Supongo que es una carta abierta. No sé su autor, pero cumplo la pedagógica tarea, por este medio, de hacérsele llegar a @MoralesViviane
QUERIDA VIVIAN MORALES
Estoy de acuerdo contigo cuando afirmas que la educación debe ser reformada. Prueba de ello eres tú misma, porque hay que haber recibido una pésima formación escolar para decir tantos exabruptos juntos y sin ruborizarse, que es lo peor.
Si en tu colegio Santo Ángel de la Guarda hubieran estimulado la mentalidad crítica, de seguro, no serías parte de un gobierno espurio. Cuando hablas de fundamentalismo, pones los puntos sobre las íes porque, al escucharte, sabemos que el radicalismo religioso que te inocularon a rajatabla te hizo perder el norte, así como cualquier sentido de la decencia, el respeto y la tolerancia para con el pensamiento contrario. Reiteras sobre la instrumentalización de la que son objeto los párvulos; aciertas y de manera rotunda. Si tus docentes no te hubiesen alineado con ideas de miedo, culpa y abnegación, estoy seguro de que no fungirías como ariete ponzoñoso de doctrinas fanáticas y creencias incendiarias.
Aplausos, cuando te refieres a la familia primigenia, que no es la tuya. Tienes dos divorcios sobre las espaldas además de estar a la fecha con un delincuente. Tú lo sabes, Lucio no Luce como "perita en dulce", por más tigre que quiera parecer. Pero no te atreves a sublevarte porque te enseñaron a ser sumisa y agachar la cabeza.
Ahora, es importante entender a cabalidad la diferencia entre pariente y familia: los primeros fueron impuestos, a los segundos, los escogemos.
Dices que se debe sacar a Marx de la escuela y lo apruebo. Mejor que metan al Dios amoroso que, en su esencia, era más socialista que el mismísimo Karlitos; quizás así los escuelantes aprendan a ser solidarios, honestos y a defender al diferente, de la misma manera que él lo hizo con María Magdalena.
Lamento mucho la vida escolar que te tocó, nunca te dieron la posibilidad de pensar, de cuestionar, de reinventarse y mucho menos de amar a los hijos por sobre las creencias, como por lo visto lo haces con tu hija, lesbiana ella, a la que sacrificas a cambio de tus obcecadas doctrinas a la hora, por ejemplo, de rechazar la adopción por parte de parejas del mismo sexo, ¿acaso tu hija no puede ser buena madre, acaso tú no lo has sido?
Es urgente reformar la educación en Colombia so pena de seguir graduando a figuras como vos, apreciada ministra de Educación.