La reunión de Marco Rubio y Abelardo De La Espriella no es una reunión bilateral de dos gobiernos soberanos. Es una rendición de cuentas de un súbdito - De La Espriella - a su patria EEUU y su amo Rubio, acompañada de una entrega de nuestros recursos y soberanía a cambio de aprobación, adulación, migajas y limosnas.
La visita hace parte de una gira por Colombia, Ecuador y Perú para profundizar la relación de Washington con gobiernos ideológicamente afines a la derecha trumpista. Detrás de una agenda de seguridad, narcotráfico, comercio y ayuda para la reconstrucción después del terremoto hay una cuestión de SOBERANÍA.
La relación con Estados Unidos, y con cualquier país, debe ser estratégica y respetuosa, pero siempre entre dos naciones soberanas. El Gobierno de @ABDELAESPRIELLA y @jrestrp ha convertido el alineamiento con Washington en subordinación: autorizó operaciones militares estadounidenses en territorio colombiano y ha profundizado una política exterior atada a las prioridades de la administración Trump.
Por eso, en este encuentro con Rubio @ABDELAESPRIELLA “entregará” resultados en seguridad y buscando que Washington reduzca los aranceles con los que matonea al mundo y entregue recursos para una reconstrucción que puede terminar en limosneo.
Debería preocupar, y mucho, lo que pueda comprometerse en materia de seguridad y recursos estratégicos. La anunciada profundización de la lucha contra el “narcoterrorismo” puede significar el regreso a una caduca guerra contra las drogas que Colombia ha pagado durante décadas con vidas, fumigaciones y territorios militarizados. También debemos saber qué se conversa sobre energía, minerales, fracking, comercio y presencia militar estadounidense. Basta ver lo que sucede en la vecina Venezuela para entender los intereses de Washington. No podemos permitir que nuestro territorio, nuestros recursos naturales o nuestra soberanía se negocien a espaldas del país.
Que los históricamente alineados con el statu quo no nos vendan la cooperación como obediencia. La ayuda no se recibe a cambio de entregar soberanía; ser aliado de Estados Unidos no significa convertirse en su subordinado.
La Constitución es clara: las relaciones exteriores de Colombia se fundamentan en la soberanía nacional, la autodeterminación de los pueblos y el reconocimiento de los principios del derecho internacional.
@petrogustavo @IvanCepedaCast
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