Hay quien todavía mide la pertenencia por el apellido, el lugar de nacimiento o el color de piel.
Otros la medimos por el arraigo a un país y la voluntad de contribuir a él. Jugando al fútbol. Cuidando a nuestros mayores. O abriendo negocios.
España es de quien la ama y la trabaja. No de quien la avergüenza con declaraciones xenófobas.
Francia, nos vemos en semifinales. Que gane el mejor y que pierda el racismo.
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