Javier Montesdeoca siempre estaba. Hoy, ayer y bien ayer, más todavía. Un asado mano a mano en Egaña o entre la gente en cualquier punto de Soriano. Amigo mío y más amigo de mi padre.
Los que lo conocen saben de su modo sereno y de firmes convicciones. Lo vamos a extrañar. QEPD