Fate, una empresa con 80 años de historia, sobrevivió a crisis profundas, pero no a las políticas de este gobierno.
La destrucción de la matriz productiva se acelera en los tiempos de Milei: ya cerraron 22.000 empresas y se perdieron 290.000 puestos de trabajo registrados. Se vacía la industria nacional.
En este contexto, el Gobierno pretende imponer una reforma laboral regresiva que profundiza la precarización y facilita aún más la destrucción del empleo.
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