Jamás un presidente de la república le debe enseñar a su sociedad a arrodillarse ante la convicción de sus derechos fundamentales.
Ni censura ni negación de la libertad de expresión, se a que me expongo pero los derechos fundamentales y mi conciencia y mi objeción de conciencia ante la arbitrariedad se imponen.
El lunes el tribunal administrativo de Cundinamarca que me ayudó a defender mis derechos en otros tiempos, tendrá mi respuesta.
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