Lo que nota la periodista Cecilia Orozco con acierto, que no sucedida antes en los gobiernos anteriores, es que la falta de lealtad en muchos funcionarios que salen de la administración y van a la prensa a atacar al gobierno, es que salen por investigaciones que se realizan de control y no permiten asegurar transparencia en sus actuaciones.
A diferencia de los pasados gobiernos que se tapaban con la misma cobija de la corrupción jefes y empleados subalternos, aquí no. Aquí se va el que tenga hechos sospechosos de corrupción.
Por eso aparece algo que no sucedía: el uso de la prensa tradicional para vengarse del gobierno que les dió la mano pero que no permite corrupción. Es el caso Leyva y los contrato con los hermanos Bautista por el cual está siendo juzgado.
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