Las diferencias ideológicas no deben llevarnos a perder oportunidades históricas. América Latina no puede postergar el momento de nominar a la primera mujer como Secretaria General de Naciones Unidas.
Hoy, cuando el mundo exige igualdad real entre hombres y mujeres, dejar pasar esta posibilidad debilita nuestra presencia global y limita el ejercicio pleno del liderazgo de las mujeres. ¿Cómo podemos hablar de integración si no somos capaces de respaldarlas en el más alto nivel?
La historia exige altura, unidad y compromiso con la igualdad efectiva. Como latinoamericanos, no podemos seguir postergando nuestra unidad ni el protagonismo de las mujeres en los espacios donde se define el destino de la humanidad.
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