La devaluación de facto de la moneda nacional, aplicada por el gobierno de Rodrigo Paz el día de ayer, ya entró en vigencia para un segmento específico: las compras y pagos internacionales. Con ello, se confirma indirectamente que el tipo de cambio oficial ya no alcanza como referencia universal.
En los hechos, la devaluación ya existe; lo único que falta es su formalización oficial.
Fiel a su estilo, el ministro de Economía, Espinoza, todavía no ha querido asumir el costo político de una devaluación total y oficial, por lo que recurre a encubrirla en la práctica.
Lo más preocupante es que el Banco Central de Bolivia apenas cuenta con 52 millones de dólares. Entonces surge la gran pregunta: ¿venderán nuestras reservas de oro para entregar dólares a las entidades financieras? ¿O seguirán endeudando al país con organismos internacionales?
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