Arce y Paz lograron reducir la política exterior de Bolivia a la irrelevancia. El primero nos hizo perder el derecho a voto en la ONU por su incapacidad.
Y ahora, cuando se debate una resolución histórica contra la esclavitud, Paz elige la abstención: una posición funcional al imperio que siempre negó el colonialismo y sus crímenes.
La subordinación de un gobierno no puede llevarnos al silencio. Nuestra historia es anticolonial y antiimperialista. La única forma de recuperar nuestra voz, es mantener una política exterior soberana y multilateral.
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