Saludamos la histórica resolución de la Asamblea General de la ONU que reconoce la esclavitud como el crimen más grave contra la humanidad. Este acto de justicia ayuda a comprender que el origen de la acumulación capitalista fue el sufrimiento de los pueblos originarios.
Lamentamos el voto de rechazo explícito de los Estados de Israel, EE.UU. y Argentina, pero entendemos que es coherente con su política interna de xenofobia, racismo, empobrecimiento y exclusión.
Llama la atención que cuando la misma corona española reconoce recientemente los abusos de tiempos coloniales, existan posiciones tan poco racionales.
Desde América Latina, reafirmamos nuestra lucha por la dignidad, la igualdad y la justicia social frente a toda forma de dominación.
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