El presidente del TSE Gustavo Ávila Mercado tiene a su hermano, Fernando Ávila Mercado, como director de BoA y Jefe de Gabinete de la Cancillería de Rodrigo Paz; y a su primo hermano, Diego Ávila, como presidente del Senado Nacional, según revelaron el diario tarijeño El País y la exdiputada de Samuel Doria Medina, Jimena Costa.
¿Teniendo relaciones políticas, partidarias y familiares con el gobierno, puede ser imparcial, decente, independiente, justo y objetivo el que administra la justicia electoral?
El candidato del gobierno, Luis Revilla, está siendo favorecido por el TSE, de manera ilegal y sospechosa, ¿será como pago de favores del señor Gustavo Ávila por los cargos que tienen sus familiares en el Ejecutivo y Legislativo?
Varios abogados aseguran que Gustavo Ávila fue nombrado vocal del TSE, de manera ilegal, por Luis Arce Catacora y Rodrigo Paz Pereira. Por eso EL PAÍS tituló en un análisis jurídico: “ÁVILA, EL INCONSTITUCIONAL”.
Otros sostienen que el titular del TSE no sólo debe ser juzgado por prevaricato y vulneración de los derechos electorales y constitucionales de los bolivianos, sino por violar el Estatuto del Funcionario Público (Ley 2027), la Ley N° 1178 (Administración y Control Gubernamentales); y La Ley N° 018 del OEP, sobre transparencia e imparcialidad.
Los principios del Órgano Electoral (Ley 018), establecidos en su artículo 2, son la imparcialidad, la transparencia, la autonomía e independencia. Pero el TSE no los está cumpliendo.
Entre los artículos 88 y 91 de la Ley 018 sobre Régimen Disciplinario y Faltas, se consideran como faltas muy graves de una autoridad electoral: el actuar con parcialidad política y tener parentesco o vínculos con candidatos, delegados o directivos de partidos en procesos electorales.
En el presente caso no solo hay indicios de nepotismo sino de tráfico de influencias y uso indebido de influencias, utilizando un cargo público, con el fin de obtener beneficios para sí mismo o un tercero, según los artículos 145 y 146 del Código Penal.
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