El robo del oro del banco central
El Banco Central del Ecuador empezó a acumular las reservas del oro en sus bodegas - dentro y fuera del país - desde su creación en 1927, luego de la Revolución Juliana. El banco central ha venido comprando oro a pequeños mineros ecuatorianos durante casi 100 años hasta acumular una reserva importante de 1 millón de onzas, el equivalente a casi 30 toneladas de oro. Ningún gobierno se había atrevido a vender el oro de la reserva porque se sabe que, en el mediano plazo, el precio del oro SIEMPRE es ascendente, por la inflación. El período 2023-2024, fue el de mayor inflación en EEUU, todo el mundo sabía que el precio del oro iba a aumentar. A lo sumo, gobiernos anteriores han puesto el oro en garantía para préstamos, pero siempre recuperaron el sagrado oro físico.
Sin embargo, apenas Noboa llegó al gobierno, dispuso al banco central que venda 7,5 toneladas de oro a través de una banco llamado SEB. Los boletines del gobierno reportaron “utilidades” contables en la venta de ese oro para implantar una narrativa preventiva ante auditorías de Contraloría, pero en realidad hubo PÉRDIDAS INMENSAS. La contabilidad del banco central se registra a precio de mercado por las NIIF y los estándares del FMI, con lo cual es imposible que hayan habido “utilidades”. El precio del oro hoy es de $3000 por onza pero Noboa vendió el oro a $2000. Esto equivale a una pérdida de 240 millones de dólares. En equivalentes en oro físico son 2,5 TONELADAS de oro. Ese es el tamaño desfalco con consecuencias permanentes para el pueblo ecuatoriano y para la solvencia de las reservas oficiales, que cumplen un rol importante en la dolarización ecuatoriana.
El artículo 278 del Código Orgánico Integral Penal establece que disposiciones de un servidor público - incluyendo por supuesto al todavía Presidente Noboa - para beneficiar a propios o a terceros, en perjuicio del Estado, son punibles. No existe información pública de quiénes fueron los que compraron el oro a ese precio tan inconveniente, ya que el gobierno la clasificó como SECRETA o reservada. Sin embargo, se está investigando si una parte de los compradores corresponden a las empresas offshore Festil Investments S.A. y Bostel Finance S.A., jamás reportadas al SRI y que se presume que pertenecen a Daniel Noboa Azín.
El principal testaferro de Daniel Noboa en sus empresas, dentro y fuera del país, es Daniel Correia Peñaherrera, quien es sobrino político del viceministro de hidrocarburos, responsable de la privatización de Sacha.
En mi calidad de ciudadano, estoy presentando a la Contraloría General del Estado y a la Asamblea Nacional que se realicen los procesos de fiscalización urgentes relativos a este hecho.
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