Entre los ajustes del Fondo de Estabilización de Precios de los Combustibles (FEPC) y la tensión internacional, agravada por la guerra contra Iran, el golpe ya se siente en todo: transporte, alimentos, costo de vida.
El FEPC, que debía proteger a la gente, terminó trasladando el problema a su bolsillo. En cuatro años, el precio ha subido cerca del 70%.
Vamos a establecer una política energética, con visión de país, que vaya más allá del discurso, que le dé estabilidad a los precios para aliviar el bolsillo de la gente.
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