Hace dieciséis años, un golpe de Estado militar —promovido por narcotraficantes que hoy cumplen condenas en los Estados Unidos, le arrebató a Honduras la democracia, la credibilidad internacional y el acceso a la Cuenta del Milenio.
Hoy, mi gobierno cumple y honra los principios que entonces fueron violentados: garantizando la libertad personal, la democracia, la rendición de cuentas, la reducción de la pobreza y disminución significativa de la violencia, así como el mayor crecimiento y la estabilidad macroeconómica.
Lo que el Presidente Zelaya (Mel) defendió con dignidad, hoy lo recuperamos con la Refundación que ya ha cambiado el rumbo de Honduras.
Y con la misma convicción, garantizamos para este 30 de noviembre unas elecciones libres, transparentes y depositadas en la confianza y la voluntad soberana del pueblo hondureño.
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