La agresión militar de Estados Unidos
contra el pueblo de Venezuela y el secuestro del presidente Nicolás Maduro y de su esposa Cilia Flores, constituye una afrenta a la soberanía y la independencia de los pueblos de América Latina y El Caribe, así como un desconocimiento absoluto, y una derrota moral de la Carta de las Naciones Unidas y del derecho internacional. Condenamos esta barbarie y nos solidarizamos con el bravo pueblo de Venezuela, y con el Presidente Nicolás Maduro y su esposa. No podemos permitir el retorno del colonialismo imperial. Honduras también ha sido víctima de la injerencia y la intervención directa del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien amenazó al pueblo hondureño, durante el proceso electoral, por su intención de votar por Rixi Moncada, y acompañó un fraude electoral descomunal que hiere gravemente y pone en riesgo nuestra ya frágil democracia.
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