Las modificaciones que el Senado introdujo en la Ley de Glaciares representan un retroceso ambiental gravísimo.
Se pone en riesgo el agua, un recurso estratégico y un derecho humano esencial, para beneficiar intereses económicos concentrados. Se vulneran compromisos ambientales y se debilita la protección de nuestros bienes comunes.
El gobierno de Javier Milei, busca convertir todo en mercancía. El agua, el ambiente y el futuro no se negocian. Se defienden. 🌎💧
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