Denuncio que la masacre de 13 trabajadores en Pataz es responsabilidad directa de Dina Boluarte y su régimen, que ha convertido al Perú en tierra de nadie, donde reina el crimen y el oro vale más que la vida humana. Los golpistas pretenden tapar con estados de emergencia lo que no pueden, ni quieren solucionar, mientras la usurpadora se esconde tras cortinas de humo, más preocupada por sus cirugías y lujos que por el dolor del pueblo que dice gobernar.
Expreso mis más sentidas condolencias a las familias de las víctimas y exijo justicia plena para ellas. El pueblo no puede seguir pagando con sangre la ambición de unos pocos.
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