A propósito de la discusión sobre algunas palabras de Iván Cepeda sobre los antioqueños y los paramilitares, recordé que alguna vez, quizás en 2003, escribí una columna para El Tiempo que se titulaba: La balacera paisa. Era un momento del país donde en el norte estaba Carlos Castaño, paisa, a la cabeza de los paramilitares; en el sur estaba Marulanda dirigiendo las Farc, paisa; y en el centro, en Bogotá, estaba Uribe, paisa, comandante en jefe de las Fuerzas Militares. Me llamó Rafael Santos y me sugirió amablemente que le cambiara el titulo, porque estigmatizaba a una estirpe, pensé que podría tener razón y lo cambié. Después me encontré con Fernando Vallejo quien me dijo que era un titulo fabuloso para una novela sobre el país y yo, en las dudas en que siempre ando, pensé que podría tener razón. Soy paisa, puro paisa, pero a veces no estoy muy orgulloso de serlo.
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