Thread

LassoGuillermo
Que un delincuente, convicto y confeso, asistente personal del narcotraficante Leandro Norero, quien además afirma que se dedica a hacer declaraciones falsas por miedo, dinero o rebajas carcelarias, aparezca ahora con una amañada declaración -esta vez pretendiendo enlodarme- es solo un burdo intento de desviar la atención, para que se mire a otro lado en la investigación del deleznable asesinato de Fernando Villavicencio. Pero la verdad desborda semejante falsa narrativa. Empezando porque el falso testigo dice que, “de oidas”, dizque sabe que ese asesinato fue orquestado para impedir que se divulgue la fábula llamada El Gran Padrino, cuando esta ya había sido publicada muchos meses antes. Pero además, siendo presidente de la República, fui yo quien solicitó la colaboración del FBI para que el magnicidio de Fernando Villavicencio sea investigado con independencia. No voy a dejar que me arrastren a las cloacas en las que se mueven cómodamente sujetos de esa ralea. Conmigo se equivocan. Fin de la novela.

Nenhum Voo ainda