Durante las mañanas, los jóvenes que están internados en El Cruce luchando para recuperarse de distintas adicciones participan de la construcción de una nueva sede para que más chicos como ellos puedan salir adelante.
“Este lugar les da sentido. Tratamos de que salgan de ese lugar oscuro y les mostramos que hay un futuro para ellos”, dice Adriana Cragnolini, una de las operadoras del proyecto, que es impulsado por la ONG El Comedor del Fondo.
Leé más sobre la iniciativa y cómo podés colaborar acá: t.co/e78doeTpcZ
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