“Supe que toqué fondo cuando mi hijo de 8 años me dijo que no era el mismo papá que era ayer. Ahí dije ´hasta acá, basta´”, cuenta Rodrigo Ramírez (28), que se internó en el centro de rehabilitación El Cruce, impulsado por la ONG El Comedor del Fondo.
“La parte linda es cuando ellos terminan el tratamiento, salen, y siguen en contacto con vos, y te mandan fotos con los hijos, mostrándote lo bien que están”, dice Adriana Cragnolini, una de las operadoras del proyecto.
Leé más sobre la historia de Rodrigo y la iniciativa que busca ayudarlo acá: t.co/e78doeTX2x
Thread
Nenhum Voo ainda