No es vanidad, es orgullo.
No se trata solo de haber aparecido en portadas o recibido homenajes en escenarios globales. Que revistas como Time o The Economist destacaran a Colombia, o que líderes como Ban Ki-moon elogiaran al país ante las Naciones Unidas, fue mucho más que un gesto simbólico: fueron espaldarazos que generaron confianza, atrajeron inversión y lograron que el mundo volviera a mirar con buenos ojos hacia nosotros.
Colombia siempre ha sido un país fantástico por naturaleza. Ahora, debe volver a ser un país que inspire el futuro por estrategia.
Thread
Nenhum Voo ainda